Semana de la Abogacía 2020 (III)

Hoy transcribimos el discurso que el Presidente del Colegio, Dr. Santiago Quarneti, pronunciara en ocasión de la celebración virtual del Día del Abogado 2020. Video. Próxima entrega: homenaje a quienes cumplieron 50 y 40 años de profesión.

Semana de la abogacía (III)

 

Queridos colegas:

Nos toca celebrar a la distancia este Día del Abogado 2020, y ello no implica que este Colegio, sus autoridades y su personal, tengamos una sensación distinta a la que todos los años nos recorre el cuerpo, la memoria y la emoción.

En San Isidro festejamos nuestro día en nuestra casa y de una forma única, en un ambiente de confraternidad, compartiendo recuerdos, planteándonos desafíos y, por qué no reconocerlo, divirtiéndonos.

La situación actual nos inhibe de estar físicamente juntos, pero el espíritu de este acto es exactamente el mismo. Ustedes están aquí con nosotros y nosotros allí donde cada uno de Uds. esté. Y, en representación del Colegio y de su Consejo Directivo al que orgullosamente pertenecemos, no podría transmitirles más ideas que las que verdaderamente anidan en mí: es ineludible reconocer el contexto actual en el que la humanidad está librando una guerra inusual.

Una de las batallas es ciertamente contra las muertes y el virus que, gracias a la ciencia, estoy seguro que prontamente ganaremos. Otra batalla la libramos frente a los nuevos paradigmas y las reglas de juego económicas, geo políticas y sociales. Más una tercera -que asemejo caprichosamente al uso del barbijo-, que es la que nos esconde de la mirada de los demás: es la batalla de la información, de la falta de información y de la información falsa.

Porque si hay algo que quedó en evidencia tanto con el manejo de la enfermedad allá en su génesis, como luego en su rápida expansión que la transformó en pandemia y las decisiones por las que optaron los gobiernos de los distintos países a medida que los contagios y los muertos aumentaban, fue su aprovechamiento mediático y político.

La globalización de la mentira, de la negación, del abuso.

Cloroquina, teoría del rebaño o la cuarentena más larga del mundo. Cuarentena o anti cuarentena. Salud o economía.

Comparto esta breve reflexión pues no se me escapa que en estos meses hemos sido espectadores y protagonistas de hechos nunca antes vividos por la humanidad en esta escala y con este nivel de conectividad.

A la pandemia, al miedo a la enfermedad, a la crisis económica, al aislamiento social, le hemos sumado el exceso de información y de mala información. La imagen y los símbolos vencieron a la palabra. El gran barbijo es internet.  Los mejores tapabocas, las redes sociales. Y allí vale todo. Esencialmente si ese “todo” tiende a fragmentarnos y a aumentar la grieta.

Reitero, no hablo de la grieta vernácula, sino la que sufre la aldea global.

Y ello nos degrada como humanidad.

Es aquí entonces donde desearía que nos ubiquemos: los abogados nos hallamos frente a un enorme desafío de transformación del ejercicio profesional.

No se trata de decir que nada volverá a ser como antes. Porque nada podrá ya, ser como antes.

Entonces, los abogados y los colegios que nos agrupan, tenemos el deber de ser los artífices del cambio.

Porque lo que teníamos –por más acostumbrados que pudiéramos estar- era un ejercicio en decadencia, con una administración de justicia deficiente, un sistema corrompido desde sus raíces, con una creciente pauperización técnica y una proletarización de la profesión contra la que siempre luchamos, y que hoy es hora de derrotar.

 

Es el tiempo de hacernos cargo de los cambios que tenemos por delante. De pensar, de reflexionar, de debatir para finalmente construir nuestro futuro. Sé que hablo desde un presente donde está claro que todos perdimos mucho, pero -queridos colegas- no olvidemos ni por un instante que aún podemos perder más y que no es la primera vez que la Argentina está en crisis.

Nuestra democracia está incompleta sin un poder judicial independiente, eficaz, moderno y de calidad, ajeno a la corrupción y a las contaminaciones políticas, corporativas, mediáticas y burocráticas.

En plena crisis del 2001 y 2002, cuando este Colegio inauguró su sede académica, el recordado maestro Augusto Mario Morello dijo: el Derecho espera paciente su venganza.

Y es precisamente por el Derecho y el respeto a la ley  por lo que nunca dejaron de luchar los hombres y las mujeres que dirigieron y dirigen este Colegio. Siempre del lado de quien busca Justicia; siempre sosteniendo y acompañando el libre ejercicio profesional de abogados y abogadas; metiéndose “de guapos” en plena dictadura en los cuarteles de Campo de Mayo para rescatar a colegas secuestrados; denunciando, enjuiciando y separando del cargo a 6 jueces.

Esa es parte de la historia y del presente del Colegio de Abogados de San Isidro, por lo que tenemos todo lo que hay que tener para ser artífices de ese cambio y hoy 29 de agosto de 2020, en honor a Juan Bautista Alberdi y a todos los colegas que dieron su vida por este suelo, prometemos llevar adelante.

Necesitaremos, en primer lugar y más que nunca, que la ética profesional y la moral de cada uno de nosotros, actúe como guía de comportamiento. De esta forma evolucionarán la profesión de abogado y la administración de justicia hacia donde deben hacerlo.

En segundo lugar, desde esa plataforma, devolverle a la función judicial el prestigio perdido, pues para lograr un poder judicial moderno, independiente y cercano a las necesidades de quien pide justicia, debemos terminar con sus privilegios y preguntarnos por qué nuestro poder judicial se encuentra desde hace décadas encerrado en su propio conflicto de deslegitimidad, ajeno a las necesidades de los ciudadanos y jugando al ajedrez con la política, en un juego en el que el único que pierde es el pueblo.

Necesitaremos también del compromiso ineludible de nuestros colegas más jóvenes, los “nativos digitales” y de los más experimentados para que nos muestren el camino.

En tercer lugar, caer en la cuenta que necesitaremos de ingenieros informáticos, de la neurociencia y de la actualización tecnológica, pero ello para impedir que la IA le gane a la ley. Para que los algoritmos no venzan en la puja contra la búsqueda de la verdad.

Y siempre, siempre, necesitaremos el coraje que mantenga viva la llama de nuestros ideales.

Quisiera, en estos momentos aciagos, que sigamos el ejemplo de nuestro colega, el  General Manuel Belgrano que dejó tierra arrasada detrás suyo sabiendo que los realistas venían por la reconquista.

 Y convenció a todo un pueblo que era mejor abandonarlo todo, quemarlo todo, recorrer a pie el desierto, que dejarse conquistar y perder nuevamente la libertad.

No se cuándo, pero fervorosamente aguardo el momento de estrecharnos en un abrazo, bajo la sombra de la araucaria, en lo que –como alguna vez dijo un muy querido dirigente- es nuestro más hermoso símbolo y festejar juntos el hecho de ser abogados.

Es y será así. No importa lo que suceda, porque estaremos ahí, siempre estaremos de pie, dando pelea.

¡ Feliz día !