¿Sabían que hay libros que se habitan? En el mundo de la poesía esas cosas suceden.
Todas las cosas al irse, de Irene Hume, pertenece a esta estirpe.
No se contenta con narrar la hazaña de Henry Brown –el hombre que en 1849 se embaló en una caja de madera y se envió por correo desde Richmond hasta Filadelfia para escapar de la esclavitud– sino que se cuela en la hendija de aquella caja y respira con el mismo aire escaso.
