El sábado 9 de mayo, la sede del Colegio de Abogados de San Isidro (Martín y Omar 339) se transformó en un espacio a pleno pulso artístico al alojar el Puesto N° 11 de la Ruta del Arte – Edición Alto de San Isidro. La consigna que guió la jornada fue contagiosa: "Animarse a ver qué pasa. Entrar, tocar, preguntar, dibujar, sorprenderse. Porque el arte se vive, no solo se mira". Y la respuesta de la comunidad se hizo escuchar.
Desde la apertura a las 13:00 y hasta el cierre, un importante flujo de visitantes —a pesar del agobio meteorológico-, colmaron cada rincón de la institución. La grilla de actividades cuidadosamente programada se convirtió en una celebración colectiva donde el público fue protagonista.
Un programa que enganchó a grandes y chicos
El cronograma arrancó con el "Taller participativo de dibujo y pintura sobre mural", coordinado por los artistas Aníbal Tuso, Julio López Vietri, Maite Stigna, y la directora, también artista, Claudia Nesprías.
A media tarde llegó la clase abierta de pintura con modelo vivo, a cargo del reconocido artista Enrique Burone Risso, director del Taller de Dibujo y Pintura del Colegio.
Más tarde, la propuesta sumó profundidad con la visita guiada a la muestra "G.I.R. – Geografías Interiores Reconstrucción", de Jorgelina Molina Planas, en el salón de actos. El broche final lo puso la música en vivo a cargo del guitarrista y luthier Diego González, quien interpretó temas con una guitarra construida por él mismo e intervenida artísticamente por Jorgelina, cerrando la jornada al anochecer.
Se cumplió con creces
La convocatoria espontánea de vecinos del barrio convirtió al Colegio en un punto de encuentro natural dentro del circuito de más de 15 espacios pautados. Después de ocho años, el Colegio de Abogados de San Isidro, a través de su Departamento de Cultura, volvió a ser parte de la Ruta del Arte, un recorrido único que abre los talleres y atelieres del barrio para mostrar los procesos creativos.
En esta ocasión, la propuesta fue abierta, gratuita y sin inscripción previa, lo que facilitó la llegada de muchas familias que disfrutaron de una tarde diferente en el casco histórico de San Isidro.
