Viene la tinta de María Adela

Obras de María Adela Dobalo en tintas, pasteles y acrílicos sobre papeles. La muestra ha sido curada por Aníbal R. Tuso. Exposición individual en el Salón de Martín y Omar 339, desde el 27 de abril al 8 de mayo de 2015.
Viernes, 8 Mayo, 2015

Salvador Dalí, decía: “hablen de Dalí, aunque hablen bien”.
En el caso de María Adela Dobalo, esa opción se descarta.
Basta ver esta muestra que la autora tituló VIENE LA TINTA, para darse cuenta, que de ella –y fundamentalmente de  su obra-  solo se puede hablar tendenciosamente -como le hubiera gustado a Dalí-,  pero con una mirada expropiatoria, porque si uno se posiciona en la afirmación  La Línea Piensa del tándem Eduardo Stupía-Luis Felipé Noé, en el caso de nuestra artista, la línea: piensa, premedita, transita laberínticamente, cuestiona, filosofa, redime, crea y libera.
La línea en el caso de María Adela, es decididamente propia y poética, exige a incursionar en un viaje ensortijado, cuyo destino rítmico es la incertidumbre del comienzo-final, un enigma propio del género humano desde su existencia.
Los jeroglíficos-dibujos de Dobalo, tienen un itinerario que se resuelve con arte y algunas manchas que anuncian sin dudar  la presencia de la tinta como herramienta vital y cómplice de la obra que se expone, tan cómplice que le permite desafiar las humedades, como se aprecia en su infinita secuencia de pequeño formato que caratuló: Viaje al fondo del mar”, plasmando la vida interior del artista en esa placenta debajo de la superficie o tal vez dentro de esa superficie. 
Para mí es un orgullo, que  María Adela me haya confiado  elegir estos trabajos en una suerte de curatela de esta exposición: desde que vi su instalación de Mujeres Acorraladas, (Catorce cabezas de mujeres sin boca, presas de la violencia de género) que motorizaron esta necesidad de mostrar, alenté los que su propia obra siga interpelando desde la impronta del gesto mínimo, hasta las profundidades de su propuesta. Por último, la intimidad de las tintas en pequeño formato, se contraponen a la colosal “Corran la Voz”, una obra filial a las Mujeres Acorraladas, que parece han podido liberar su grito en un mural de papel de cuatro metros donde el color compensa y contiene todas las tintas que motivaron esta crítica.
Es hora que sobre la obra de Dobalo se haga correr la voz. Aníbal R. Tuso

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