¡Feliz día de la Patria! 25 de Mayo, 1810-2019. Reflexiones

¡Feliz día de la Patria! 25 de Mayo, 1810-2019. El valor de la obra conjunta diaria que es nuestro Colegio, adquiere verdadera relevancia como guía para el trabajo de unión que nos compete y no cesar nunca en la búsqueda de la paz social y en la defensa del Estado de Derecho.
Viernes, 24 Mayo, 2019
25 de mayo, frente del Colegio sede Martín y Omar 339
  • 25 de mayo, frente del Colegio sede Martín y Omar 339
  • 25 de mayo, frente del Colegio, sede Acassuso 424

¡Feliz día de la Patria! 25 de Mayo de 1810-2019
*Reflexiones 

El 25 de Mayo de 1810 en la Plaza de la Victoria y frente a los portones del Cabildo, suceden desde hace 4 días acontecimientos que culminarían en el anuncio y posterior toma de poder del Primer Gobierno Patrio.
Esa Junta de Gobierno estuvo presidida por Cornelio Saavedra, e integrada por los vocales: Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Juan Larrea. Los Dres. Juan José Paso y Mariano Moreno, serían sus secretarios.
Tras varios intentos infructuosos de emancipación, la intensa actividad de los cuarteles y los conventos, los frailes, militares, vecinos y los más de 600 activistas de French y Berutti firmaron los cuadernillos donde se le reclamó al Cabildo el nombramiento de esta nueva Junta.
El nuevo Gobierno Patrio tendría legitimidad popular logrando imponerse al “partido español” sin sangre y en paz.
Ya sabemos como seguiría luego una larga historia de desencuentros, quizás muy bien representada por las palabras dichas por Saavedra al enterarse del fallecimiento de Moreno, su rival: “Se necesitaba tanta agua para apagar tanto fuego”.
Mariano Moreno, brillante abogado, esos primeros días de la revolución, escribió: “Conozco los peligros que tendrá que vencer un magistrado para gobernar los negocios en tiempos tan expuestos. La variación presente no debe limitarse a suplantar a los funcionarios públicos e imitar su corrupción e indolencia. Es necesario destruir los abusos de la administración; desplegar una actividad que hasta ahora no se ha conocido; promover el remedio de los males que afligen al Estado; excitar y dirigir el espíritu público; educar al Pueblo; destruir a sus enemigos y dar una nueva vida a las Provincias”.
Sin necesidad de compartir la totalidad de sus ideas, abonadas desde el jacobinismo de esos días, no hay dudas de su convencimiento de que era posible transformar la sociedad por medio de la razón y la inteligencia: liberar los pueblos de la tiranía era su principal objetivo.
Tener frente a nosotros una nueva conmemoración de los eventos libertarios de mayo de 1810 debe llamarnos a reflexión, no sólo en el sentido de un repaso histórico de los hechos, sino también en lo que habremos de hacer de ahora en más con las rotas cadenas.
Estamos tan lejos de haber enfrentado y vencido al enemigo común, como cerca de los enfrentamientos internos que signan la vida política de nuestra tierra hasta los días presentes.
Esas son las pesadas cadenas que no hemos podido romper. Siquiera la sucesión de guerras civiles que sufrimos por casi 70 años en el siglo XIX, ni el terror sufrido por 7 años en el siglo XX han podido amalgamar todo lo que de bueno tiene el ser argentino.
Lejos de nacionalismos, de epopeyas, de relatos, nos debemos esa reflexión social que refleje nuestra verdadera identidad forjada por enfrentamientos, mirada cortoplacista, orgullo patriotero, la necesidad suprema de competir en vez de colaborar y un peligroso egoísmo que nos aísla del otro.
Las acciones egoístas son quizás, la forma más común en que el ego argentino penetra en nuestro entramado social. El individuo –o grupo de ellos- que sólo se encuentra motivado por el auto interés o que maximiza y coloca su propio interés por sobre el del conjunto, atenta contra toda posibilidad de construcción colectiva.
El escritor chileno Alejandro Jodorowsky dice que "el ego es un yo artificial creado por la familia, la sociedad y la cultura. Una máscara. Una cara más sobre muchas caras".
Además, nuestras bien ganadas virtudes como son nuestra capacidad de adaptación, el dominio de la improvisación, nuestra inteligencia y solidaridad frente a situaciones extremas, se han transformado a la vez, en obstáculos para planificar y llevar adelante estructuras sólidas.
No supimos hacerlo hace 209 años y no lo estamos haciendo ahora.

Por eso el valor de esta obra conjunta de todos los días que es el Colegio de Abogados de San Isidro, adquiere verdadera relevancia que debe servirnos de guía para el más importante trabajo que -como mujeres y hombres de derecho- nos toca: unir lo que está fragmentado y no cesar nunca en la búsqueda de la paz social y en la defensa del Estado de Derecho.
Estuvimos en los albores de la Patria y tenemos juntos la obligación de construir una Argentina más justa.

¡Feliz día de la Patria!

* Dr. Santiago Quarneti
Colegio de Abogados de San Isidro
Presidente

 

 

 

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