Van al colegio, Vivanco, López Vietri y Tuso

Una paleta eléctrica y desenfadada -Ricardo Vivanco-, otra gregoriana e hipnótica - Julio López Vietri- y otra manierista y surreal -Aníbal Tuso- se darán cita presentando sus obras, en una entrega única, a partir del 3 de agosto. La inauguración oficial será el 10 de agosto a las 19:30.
Viernes, 17 Julio, 2015

Una muestra hechizante

La galería de arte de la sede de Martín y Omar 339 será el punto de encuentro de la exhibición conjunta de las obras de Ricardo Vivanco, Julio López Vietri y Aníbal Tuso. La muestra podrá verse desde el 3 de agosto pero la inauguración será el lunes 10 de agosto a las 19:30.

Quiénes son, quiénes vienen, quiénes "van al colegio"...

Ricardo Vivanco
Desde sus obras se avizora que Vivanco desobedece al mundo y es consecuente con la vida que se le antoja vivir. Desconfigura plásticamente pautas que reconoce como inútiles obviando detalles. Hinca el pincel con fuerza desbordante y sistemáticamente apasionada. Expresa en calculados trazos, cargados de sentido crítico un paisaje donde la libertad se ejerce por altavoz. Es así que desde cualquier zona de la obra, se percibe el tránsito en sentido continuo  de una paleta que se desplaza y emerge triunfal desde la profundidad  más oscura de la imperfección posible, ganando la composición, gracias a tan particular recurso, una jerarquía de inaudita modernidad. 
Una espátula espontánea, casi eléctrica, es capaz de superar las quejas, alaridos o sollozos de la realidad que arrastra hasta sus telas, hiriéndolas de vida, condenándolas a cielos desasosegados. Impresionan esos contornos fuertes que alcanzan la altura del insomnio capaz de encandilar como la resolana de un faro, en los fuertes contrastes de blancos furiosos. Si sostener que cada uno es lo que hace, Vivanco es eso, un espíritu vivaz, intranquilo y punzante capaz de hacer refulgir a fuego vivo la mediocridad de lo aleatorio. Obviamente, es una paradoja exclusiva de un artista.

Julio López Vietri
Colapsa la mirada en un segundo ante la maravilla que es capaz de hacer vivir López Vietri.
El caos del mundo, desafiando el orden natural se detiene y deja de rodar. Una masa incontenible de colores fantásticos se ordena en cataratas de luces. Ante nuestros ojos aparece una arquitectura irreal, pulcra. Pura armonía. El  autor osa saltar por encima de las vallas de los límites convencionales y concentra su quehacer acercándonos a otro mundo original, único y posible gracias a su arte. Esas líneas, esos colores siempre estuvieron; pero López Vietri hipnotizando al espectador lo lleva de la mano hasta la orilla de su prodigio y los descubre al sumergirlo en fascinantes construcciones tan descabelladas como irrealizables. Es la belleza superadora de la geometría en una expresión de sublime serenidad, de una cadencia lumínica incomparable. López Vietri hace, pinta, construye, y nos hace respirar el arte en edición de lujo.

Aníbal Tuso
El autor atalaya el mundo, escudriña la vida a punta de lápiz, pincel, pastel, acuarela. Sabe asociarse a elementos ordinarios para potenciar en el arte su expresionismo manifiesto enredado en un plus de marcado surrealismo. En un colorido veneciano, el juego de sombras precipita viajes únicos por el género humano. Aníbal Tuso es capaz de avanzar con absoluta contundencia a través de  meandros de muselina, marcando un pasaje al postergado destino de trascendencia que tanto le preocupa y sella su obra de manera irrenunciable. De alto impacto resulta el calibre de su trazo inequívoco, capaz de fundir la forma, el volumen, la luz y algo más. Ese algo más es el susurro que en bajo continuo emana de sus obras. Son rostros enigmáticos,  personajes que trafagan, interpelan, opinan, desesperan, transgreden, levantan las manos y emergiendo del plano fagocitan al público. Las imágenes acaparan el murmullo recurrente de herramientas inquietas, voces y pisadas heteróclitas, el tránsito vehicular, la vajilla del café, las llaves de la casa. Lo de todos los días. Sucede un azul unánime a veces. Un violeta indescifrable. Un naranja irredento. Es lo cotidiano, magnificado bajo la lupa que trasega el arte. Una empresa ciclópea. Aníbal Tuso con refinado clasicismo demuestra que es posible  conjugar un abordaje innovador -desde la compresión esclarecida de la realidad- con lo mejor para vivencia del espectador. Una excelsa interpretación plástica.

Clausura el viernes 21 de agosto.

 

 

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